El fraude de la miel, un producto cada vez más adulterado
Tiempo de catarros. Y también de torrijas. La miel es un clásico que no debe faltar en el armario de nuestras cocinas. ¿Pero realmente sabemos lo que comemos? A pesar de que España es, junto a Rumanía y Hungría, el mayor productor de miel en Europa, en 2016 importamos 29.010 toneladas de este néctar de los dioses.
La calidad de nuestra miel es indiscutible y muy apreciada. Por eso, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, de las 31.018 toneladas de producción española en 2016, 26.913 fueron destinadas a la exportación. Les encanta a nuestros vecinos de Francia, Italia y Alemania.
En España también nos gusta. Y mucho. Se calcula que cada español consume una media de 0,7 kilos de miel al año, lo que nos acerca a las 34.000 toneladas. ¿Salen las cuentas? Claro que sí, si consideramos que el 85% de la miel que consumimos proviene de terceros países. Fundamentalmente, de China (80%), México (5%) y Ucrania (4%).
Se puede dar el caso de que una miel europea solo lo sea el 1% y el 99% de la mezcla proceda de fuera
Esto quedaría únicamente en un dato surrealista si no fuera por las catastróficas consecuencias que conlleva para nuestros apicultores. “El precio de importación de la miel china se sitúa en torno a la mitad de los costes que han de asumir los productores españoles por tener que cumplir exigencias de seguridad alimentaria y sociales mucho más elevadas”, denuncian desde la Plataforma Etiquetado Claro, formada por más de 30 asociaciones y federaciones de apicultores españoles.
El tercer producto más adulterado del mundo
En efecto. Un estudio del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea analizó remesas de miel de los Estados miembros y concluyó que “un 20% de las muestras tomadas en las fronteras exteriores de la Unión y en las instalaciones de los importadores no cumplían los criterios de composición o los procedimientos de producción de la miel establecidos en la Directiva (2001/110/CE) y un 14% de las muestras contenían azúcar añadido”.
Pese a estos hallazgos, las alertas sobre entrada de miel falsa en Europa continúan. Y no solo procedente de China. Por eso el Parlamento Europeo acaba de aprobar una resolución sobre las perspectivas y los desafíos para el sector apícola de la UE (2017/2115 (INI)), en la que advierte de que “la miel es el tercer producto más adulterado del mundo”. Este informe, ampliamente aplaudido por los apicultores, pone en entredicho la calidad de algunas partidas procedentes de la industria china. Constata que, desde 2002, la cantidad de miel procedente de las principales regiones productoras del mundo se ha estancado o ha disminuido por la mala salud de las abejas, “mientras que la cantidad de miel producida en China se ha duplicado (a alrededor de 450.000 toneladas por año a partir de 2012)”. Esta cantidad supera, incluso, a la producida por la UE, Argentina, México, EE UU y Canadá juntos.
FUENTE: https://www-alimente-elconfidencial-com.cdn.ampproject.org/c/s/www.alimente.elconfidencial.com/amp/consumo/2018-03-21/miel-adulterada-falsa-fraude_1537959/



